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Como huir de los gigantes de internet: llega la web descentralizada

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Sir Tim Berners-Lee lleva años visitándonos: el 2009, el inventor de la web -que no de Internet, como leemos éstos días en algunos medios- ya se quejaba amargamente que él la había creado como sistema para diseminar conocimiento mediante páginas enlazadas con hipervínculos, no como un mecanismo para que monstruos digitales como Google, Facebook y Amazon secuestren la información de los usuarios con finalidades muy distintas, desde el uso comercial hasta la vigilancia política. Entonces el científico británico ya veía claro que el problema era la evolución de la web hacia una arquitectura centralizada, dónde los propietarios de los servidores, que cada vez son menos, disponen de la llave de acceso a nuestros datos y pueden hacer lo que quieran con ellos, ya sea explotarlos comercialmente, manipularlos o proporcionarlos a terceros, entre ellos a las autoridades. Los escándalos de los últimos años, con episodios de filtraciones masivas de información personal, censura de contenido y difusión mediante algoritmos nada neutrales, le han dado la razón.

Afortunadamente, Berners-Lee no se quedó llorando en un rincón. Inmediatamente se puso a trabajar en Solid, una arquitectura descentralizada de la información que utiliza los mismos protocolos técnicos que la web actual, pero separa las aplicaciones de los datos de tal manera que cada usuario pueda almacenar los suyos en un repositorio virtual propio, llamado POD (siglas de Personal Online Datastore) y decide en cada caso que personas, aplicaciones y servicios pueden tener acceso. Éstos datos pueden ser nuestras imágenes o documentos, pero también credenciales bancarias o un historial médico. Si queremos que nuestros amigos vean las fotos del fin de semana, les enviamos un enlace a la zona de nuestro POD dónde las hemos guardado, al estilo de un enlace de Dropbox o de Google Fotos, per sin tener que subir los ficheros a ningún servicio externo en la nube.

El funcionamiento de Solid, que es de código abierto, es conocido en el mundo académico desde abril del 2016, cuando Berners-Lee lo explicó en un congrso del consorcio W3C, que ell mateix presideix. Pero no ha sido hasta ésta semana que la propuesta se ha hecho pública con la presentación de Inrupt, una incipiente empresa creada por el mismo Berners-Lee que se dedica a ofrecer PODs para Solid, por ahora gratuitamente y a título experimental. Inrupt pretende servir de modelo a las organizaciones interesadas en la protección de los datos de los internautas, y su viabilidad depende, como el mismo Solid, de el entusiasmo con el que los desarrolladores creen aplicaciones alternativas a las de Google, Facebook o Twitter que ahora utilizamos miles de millones de internautas. Una utopía que valdrá la pena seguir de cerca, y que antes de esparcirse por el mundo real ya ha saltado a la ficción: en la quinta temporada de la serie de TV Silicon Valley, Richard Hendricks y sus compañeros de Piedades Piper aspiren a destronar al gigante Hooli mediante una nueva internet descentralizada que tiene algunos puntos de contacto con la web basada en Solid.

Un Twitter descentralizado

La aparición de Inrupt ha coincidido con diversas incidencias en Twitter que ha hecho que muchos usuarios se interesen por un servicio alternativo llamado Mastodon. Si bien no utiliza Solid, sino la plataforma GNU Social que ya impulsaba otros servicios de microblogs como Identi.ca, comparte los principios de la descentralización: en vez de incorporarse a los más de 300 millones de usuarios que Twitter gestiona, los usuarios de Mastodon se dan de alta en alguno de los centenares de servidores, llamados instancias, que ofrecen la aplicación, que están conectados entre ellos mediante un sistema de federación que permite ver desde unos la actividad de los otros. Funcionalmente, Mastodon es parecido a Twitter: los usuarios pueden publicar mensajes breves, que no se llaman tuits sino toots (haciendo referencia a los bramidos del mamut que da nombre a la aplicación) y pueden contener hasta 500 caracteres, más del doble que un tuit. Los toots se pueden reenviar y marcar como favoritos, y los usuarios pueden seguir a otros a bien ser seguidos por ellos

Mastodon presenta algunas mejoras interesantes respecto de Twitter: la principal es probablemente que solo pide indicar una dirección de correo electrónico y escoger una contraseña, sin tener que dar ningún otro dato personal. Tampoco hay algoritmos que puedan alterar el orden estrictamente cronológico de las publicaciones. Además, cada publicación se puede dirigir a todas las instancias de la red, solo los usuarios de la misma instancia de quien publica, en privado a un usuario determinado o incluso para que la vean solo los usuarios que han sido mencionados. Los toots también se pueden identificar como a escritos en un idioma específico, catalán incluido, y las aplicaciones permiten filtrar la cronología para ver solo los toots escritos en el idioma que nos interese.

El carácter descentralizado de Mastodon se hace evidente en la diversidad de instancias. El software es de código abierto; cualquier particular, empresa o entidad puede abrir su propia instancia. Hay servidores generalistas, como mastodon.social, que tienen centenares de miles de usuarios, pero los hay más pequeños, a menudo centrados en aficiones, intereses comunes o zonas geográficas. Los mismos nombres de usuario lo reflejan: yo, que en Twitter soy @albertcuesta, en Mastondon me identifico como @albertcuesta@confederac.io, un formato casi idéntico al de otro servicio de internet que ya es descentralizado de origen: el correo electrónico.

 

 

El posible éxito de Mastodon, como pasa con cualquiera de éstas plataformas, dependerá del conocido efecte xarxa:

los usuarios se apuntan cuando saben que encontraran gente con quien quieren estar en contacto. Por ahora se trata de una comunidad incipiente: los 1,6 millones de perfiles activos son 200 veces menos que los que hay en Twitter. Hay, claro, quien lo considera una ventaja, porqué todavía no ha llegado la masificación que contamina la red del pajarito. Por otro lado, también se atribuye a Mastodon una supuesta ausencia de censura del contenido que en realidad no es tal; en cualquier caso, la posible censura también está descentralizada porqué es el administrador de cada instancia quien decide las normas de uso aceptables.

Fedivers: el universo federado

Mastodon es probablemente la más popular de las aplicaciones descentralizadas que funcionan actualmente, pero la mayoría de los grandes servicios de la web convencional tienen al menos un equivalente en el llamado fedivers, el universo de los servicios federados.

 

Así, entre muchos otros, PeerTube es un servidor de videos alternativo a Youtube, Funkwhale ofrece música en streaming al estilo de Spotify y PixelFed aspira a acoger las fotografías de gatitos, puestas de sol y pies en la playa que hasta ahora se publican en Instagram, con la promesa que no acabaran engullidas por los tentáculos de Facebook.

Publicat al diari Ara

20181006

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