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El ISE, el Mobile los sentidos

RAI_amsterdam

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La semana pasada me alojé en un hotel de Amsterdam que pertenece a una de estas cadenas de nuevo cuño que presumen de funcionalidad y comodidad por encima del lujo y las apariencias de las marcas tradicionales. Sobre el papel -o, más exactamente, según la web del establecimiento- me esperaba una impecable habitación de dimensiones modestas pero rellena de tecnología: televisor principal vinculable a los dispositivos móviles del huésped, televisor secundario integrado en el espejo del baño, cortinas de noche motorizadas e iluminación led; todo ello controlable de manera centralizada dándole órdenes de voz a un altavoz inteligente o bien con una pantalla táctil situada junto a la mesilla de noche. Y eso es exactamente lo que encontré. Pero pasado un rato ya vi que habría sido preferible una habitación convencional, con los interruptores de toda la vida.

Para empezar, el altavoz no respondía a las órdenes habituales de Alexa, Google Assistant ni Siri, y forzaba al usuario a aprender para un par de noches un dialecto nuevo y a adivinar el nombre de cada uno de los objetos conectados. Las luces y la cortina sí estaban identificados por sus nombres en la pantalla táctil, y menos mal, porque era la única manera de controlarlos, ya que no tenían interruptores físicos.

El televisor del dormitorio ofrecía la opción de ver por AirPlay las series de Netflix de mi iPad (también había una opción de Chromecast para móviles Android), pero para vincular los dos aparatos necesitaba conectar el mio a una red wifi diferente de la que ofrecía salida a internet, introducir en la pantalla táctil de la habitación un código numérico y cruzar los dedos para que la batería de descodificadores AppleTV compartidos del hotel hubiera alguno de parado, difícil por la noche porque había muchos menos que habitaciones y después de cenar la gente quiere ponerse al día de los episodios pendientes.

Acabé mirando un rato de Better call Saul después de terminar un trabajo a las dos y pico de la madrugada, cuando todo el mundo ya dormía. La guinda llegó a la mañana siguiente, cuando quise mirar las noticias sobre el coronavirus en el televisor del baño mientras me afeitaba: para hacer zapping entre la BBC, la CNN y CNBC -en los hoteles del mundo no tienen sintonizado el 3/24 – había que ir cada vez en la pantalla táctil del dormitorio, porque llamarle al altavoz sólo servía para cambiar los canales del televisor principal.

Terminé como siempre: poniendo mi iPad al lado de la pila para escuchar a Mónica Terribas. La única modernidad que funcionaba de manera lógica eran las luces indicadoras exteriores de “No molestar” y “puede pasar a limpiar”, que se encendían y apagaban con los botones de un panel táctil separado, situado junto a la puerta. Pocas veces me he sentido tan aliviado en el momento de entregar al recepcionista la tarjeta de acceso para marchar de un hotel.

Feria domótica

No me atreví a pedir quién era el responsable de tanta tecnología mal aplicada, pero es posible que en algún momento me cruzara con él por los pasillos del centro de convenciones RAI de Amsterdam, ya que el motivo de mi viaje era visitar, invitado por el organización, el salón Integrated Systems Europe (ISE), uno de los principal congresos mundiales de instalaciones profesionales de sonido, imagen y domótica. En los pabellones de este tipo de Mobile World Congress del audiovisual se exponen desde micrófonos direccionales para salas de juntas hasta pantallas gigantes para estadios de fútbol, ​​pasando por altavoces impermeables para parques de atracciones, sistemas de control de iluminación espectacular para conciertos de rock, redes de cartelería digital para cadenas de tiendas y los dispositivos más diversos de automatización para hogares conectados, empresas y, claro, hoteles.

En el ISE hay una zona específica para atriles de conferencias equipados con pantalla, conexiones y luz, y otra para equipamientos de videoconferencia que centran la atención en el participante que habla en cada momento. Empresas que exponen ingeniosos mecanismos para mantener ocultas las pantallas de una sala de juntas mientras no se utilizan. Fabricantes de videoproyectores de alta luminosidad. Altavoces empotrables. Oficinas con paredes móviles que se reconfiguran tocando un icono en una aplicación de móvil. Escenarios como los de los espectáculos del intermedio de la Super Bowl, donde tanto el telón de fondo como los laterales y el suelo son pantallas de vídeo de alta resolución. Altavoces y pantallas resistentes a la humedad salina, para poder instalarlos en barcos de crucero y en yates particulares. Salas aulas remotas donde la cámara sigue automáticamente el formador y éste puede sustituir el fondo de la imagen por los gráficos que desea comentar. Y todo tipo de interfaces para interconectar y controlarlo todo.

Oferta variada

El ISE se trata de un mercado en el que las divisiones profesionales de marcas conocidas como Sony, Shure, Cisco y Sennheiser coinciden con otras especializadas como la norteamericana CRESTRON o la francesa Legrand, con toda una multitud de filiales dedicadas a los aspectos más diversos de la integración domótica. Y también proveedores de elementos específicos, como una empresa que ofrece a las compañías de alquiler de equipamientos audiovisuales un software de gestión de activos para rastrear donde se encuentra cada uno de sus dispositivos, y otra que tiene aplicaciones para calcular la cantidad de micrófonos que se necesitan en una sala de videoconferencias según las dimensiones y el número de participantes.

Afortunadamente para los enfermos de estas cosas, el ISE se traslada a Barcelona a partir del próximo año porque el recinto de Amsterdam les ha quedado pequeño y las asociaciones AVIXA y CEDIA, que lo organizan, han elegido nuestra Feria para poder crecer. Los 52.128 asistentes del ISE 2.020 no son los más de 100.000 que se esperaban en el desconvocado MWC, pero sitúan el congreso audiovisual en la misma liga que los dos salones que siguen el de la GSMA en superficie ocupada en el recinto de Barcelona: el ITMA, de maquinaria textil, y la Alimentaria, con la diferencia que el primero se celebra cada cuatro años y el segundo cada dos, mientras que el ISE es anual.

Y comparte con ellos un atributo que hace difícil sustituirlos por una feria virtual, un riesgo que amenaza desde este año el MWC: las antenas y las aplicaciones de móvil se pueden llegar a ver y comprar sobre catálogo, pero la experiencia audiovisual debe ser necesariamente presencial. Los altavoces se deben escuchar y las pantallas se han de ver. Y los automatismos de hotel se deben probar para asegurarse de que funcionan como se espera.

Publicado en el diari Ara

Albert Cuesta

Periodista, analista, traductor i conferenciant especialitzat en electrònica de consum i tecnologies de la informació. És l’editor d’aquest blog, de l’edició en espanyol del butlletí Mobile World Live de la GSMA i del blog de l'Observatorio Nacional de la 5G. També col·labora al diari Ara, Catalunya Ràdio i TV3. ---------------- Periodista, analista, traductor y conferenciante especializado en electrónica de consumo y tecnologías de la información. Es el editor de este blog, de la edición en español del boletín Mobile World Live de la GSMA y del blog del Observatorio Nacional de la 5G. También colabora en el diario Ara, Catalunya Ràdio y TV3.

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