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El negocio de les aplis preconfiguradas

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Google paga cada año alrededor de 400 millones de euros a la fundación Mozilla a cambio de que el navegador web Firefox de esta última instale los dispositivos de los usuarios preconfigurado para hacer a Google -y no en otro buscador- las búsquedas. El acuerdo actual entre las dos entidades estará vigente hasta el 2023, según ZDnet, pero se ha ido renovando desde 2006 con una única interrupción entre 2014 y 2017, período en que el buscador agraciado fue el de Yahoo.

En la misma línea, pero subiendo un orden de magnitud, Apple recibe anualmente casi 6.000 millones de Google para dar a su buscador idéntica presencia preferente en el navegador Safari de los iPhones, los iPads y los Macs.

I hace pocos dias, Google notificó que Microsoft Bing, Info.com y Privacy Wall serán las opciones de búsqueda que aparecerán junto al mismo Google en el proceso de configurar todos los móviles nuevos con sistema Android que se vendan en España entre octubre y diciembre de este año. La selección no es arbitraria: los tres servicios citados son los que han aceptado pagar más dinero -no se sabe cuántos- en la subasta trimestral que Google organiza para acceder al privilegio diciembre del año 2018, cuando la Unión Europea ordenó a la empresa que tomara medidas para reducir su posición dominante en el mercado de las búsquedas desde el móvil.

Son sólo tres de los numerosos acuerdos comerciales que existen entre proveedores de dispositivos, plataformas digitales y aplicaciones móviles, y dan idea del volumen de negocio que hay detrás de una decisión en apariencia inocente, como hacer más o menos visible un icono. El trato con Google representa la gran mayoría de los ingresos con los que Mozilla financia el desarrollo del mismo Firefox y otros proyectos como el motor de reconocimiento de voz Common Voice en varios idiomas. En Google también le sale muy rentable pagar una pequeña fortuna para ser el buscador prioritario de los dispositivos Apple: se estima que sólo por esta vía ingresa cada año más de 21.000 millones en concepto de publicidad, como los enlaces de pago y otras comisiones. El modelo puede ser fundamental para la viabilidad de los servicios implicados: DuckDuckGo, el gran perdedor de la subasta más reciente para poder optar a ser el buscador de Android (ha pasado de aparecer a los 31 países posibles a hacerlo sólo en ocho ) ha comenzado a cuestionar públicamente la legitimidad de un sistema que ya le debía parecer bien mientras lograba ser el mejor postor.

Cabe decir que los usuarios tienen cierta capacidad de revertir este tipo de acuerdos. Tanto Android como iOS permiten descargar e instalar navegadores web alternativos al que llevan de origen, y en la mayoría de estos navegadores se puede escoger un buscador diferente al que está configurado. Pero no siempre ofrecen todas las opciones: Brave de mi iPhone me propone seis posibilidades, pero la que uso actualmente -el buscador europeo Qwant– no figura entre las cuatro disponibles en el Safari. Y, en cualquier caso, está comprobado que somos poquísimos los usuarios que elegimos un buscador diferente de Google: según Statcounter, el gigante tiene una cuota del 97% de las búsquedas realizadas en Europa, mientras todos los demás compiten por el 3% que queda.

Las tiendas de aplis

Otro ámbito en el que los usuarios de móvil asumen de manera inconsciente las decisiones de preinstalación de los fabricantes son los catálogos de aplicaciones, a menudo llamados tiendas, markets o app stores aunque no todos los productos digitales que contienen son de pago, si menos de entrada. Son el auténtico motor de la economía generada alrededor de los smartphones. Un mismo modelo de aparato se transforma en una herramienta completamente diferente según las aplis que el usuario instala. Pero hay un elemento común: la gran mayoría de los usuarios de terminales Android busca, elige y descarga las aplicaciones en la Play Store de Google, y la práctica totalidad de los de iPhone lo hacen en la App Store de Apple. De este modo, las dos empresas ejercen un duopolio efectivo -monopoli en sus plataformas respectivas- sobre el contenido que los usuarios podemos instalar en nuestros aparatos, y sobre el que aplican sus propias condiciones éticas, políticas o comerciales.

En el caso de los iPhones, este control es tan estricto que empieza a generar rechazo en la industria. Una muestra del conflicto actual entre Apple y Epic Games, creadora del videojuego  Fortnite. Con el fin de ahorrarse la comisión del 30% que Apple cobra de todas las transacciones que se realizan dentro de las aplicaciones para iOS, Epic intentó pasarse de lista ofreciendo a los usuarios contenido adicional de pago fuera de la aplicación . Apple reaccionó retirando Fortnite del catálogo de la App Store, y el uso del juego desde iPhone ha caído en picado. Ahora Epic encabeza junto con Spotify, Deezer, Tile y Match Group (la matriz tener, OkCupid y Meetic, entre otros) la Coalition for App Fairness, grupo que quiere presionar a las autoridades para que obliguen Apple a relajar sus condiciones. Unas condiciones que impiden, por ejemplo, comprar libros electrónicos de Amazon Kindle o abonarse a Netflix desde las aplis para iOS de los respectivos servicios.

a situación en Android es un poco diferente. La Play Store de Google viene instalada de origen, pero puede convivir con varios catálogos alternativos de aplicaciones. Hay los que algunos fabricantes de teléfonos preinstalado: Samsung incluye la  Galaxy Store    en paralelo con la de Google, mientras que el veto de EEUU ha obligado Huawei a potenciar la App Gallery como opción en solitario. Otros catálogos independientes deben descargar por separado: Aptoide, APKMirror, APKPure… Incluso hay una Appstore d’Amazon y un catálogo exclusivamente de software abierto, F-Droid. Pero en la práctica, si tu apli no está en el catálogo de Google te costará llegar a los móviles de los usuarios. Y la empresa ha decidido seguir el ejemplo de Apple: acaba de dar a los creadores de aplis un plazo de un año para adoptar obligatoriamente en sus productos el servicio de pago de la Play Store. Eso sí, ante las críticas, Google ha prometido que en la futura versión 12 de Android será más sencillo optar por catálogos alternativos de aplis. No me extrañaría que esta opción acabe también teniendo forma de subasta.

Publicado en el Diari Ara

20201010

Albert Cuesta

Periodista, analista, traductor i conferenciant especialitzat en electrònica de consum i tecnologies de la informació. És l’editor d’aquest blog, de l’edició en espanyol del butlletí Mobile World Live de la GSMA i del blog de l'Observatorio Nacional de la 5G. També col·labora al diari Ara, Catalunya Ràdio i TV3. ---------------- Periodista, analista, traductor y conferenciante especializado en electrónica de consumo y tecnologías de la información. Es el editor de este blog, de la edición en español del boletín Mobile World Live de la GSMA y del blog del Observatorio Nacional de la 5G. También colabora en el diario Ara, Catalunya Ràdio y TV3.

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