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WhatsApp reduce funciones a los usuarios que no acepten las nuevas condiciones de uso

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La aplicación de WhatsApp pide aceptar un nuevo contrato GETTY

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Después de tres meses largos de prórroga, este 15 de mayo termina el plazo que WhatsApp ha dado a los usuarios del servicio para aceptar sus nuevas condiciones de uso. Según la empresa, los que no lo hagan empezarán a ver cómo se les restringen progresivamente las funciones: podrán recibir mensajes y llamadas de voz y de vídeo, pero no podrán acceder a la lista de chats, iniciar conversaciones o hacer llamadas. La única manera de continuar interactuando con los contactos será respondiendo los mensajes y llamadas de voz y de vídeo recibidos, mediante las ventanas de notificación del teléfono. Encima, durante un periodo indeterminado, la aplicación irá pidiendo cada vez con más insistencia la aceptación de las nuevas condiciones, hasta llegar un momento en que los usuarios que se mantengan reticentes perderán toda opción de utilizar WhatsApp y, pasados ​​120 días, se les aplicará la norma existente de eliminación de los perfiles inactivos.

Para la mayoría de los usuarios de WhatsApp, estas medidas equivalen a hacer prácticamente inútil la aplicación, por lo que probablemente muchos cederán en las próximas horas a la presión de la empresa. La ironía es que, haciéndolo para mantener el servicio, no notarán ningún cambio significativo. Las nuevas condiciones representan un cambio marginal sobre las que más de 1.500 millones de usuarios ya aceptaron el año 2016, y los 1.000 millones que se han incorporado después ya no se les ofreció nunca la opción de oponerse se.

Estas condiciones preexistentes son las que determinan el espesor de la explotación de los datos personales de los usuarios por parte de WhatsApp y, sobre todo, de su matriz Facebook. Facebook ya incumplió entonces el compromiso de no intercambiar sus datos con los de WhatsApp, compromiso expresado en el año 2014 en el momento de comprar el servicio de chat. Ahora sólo está añadiendo la opción de incluir los datos sobre compras que los usuarios hagan mediante el servicio WhatsApp for Business, pero llegados a este punto ya no viene aquí. Además, los usuarios de WhatsApp en la Unión Europea pueden estar relativamente tranquilos, porque el Reglamento General de Protección de Datos los protege nominalmente contra este nuevo cruce de datos … mientras Facebook no se inventan alguna argucia legal para dar gato por liebre, como suele hacer. La empresa no ha aclarado por qué los usuarios europeos deben aceptar una modificación que supuestamente no les afecta.

Lo que en ningún caso se pone en riesgo al aceptar las nuevas condiciones de uso es la privacidad de las conversaciones entre los usuarios. Aunque en febrero circuló el rumor de que el permiso que WhatsApp pedía era para acceder al contenido de los chats y las llamadas (lo que obligó a la empresa a conceder la prórroga que termina este sábado para tranquilizar a los usuarios), tanto unos como otros están cifrados de extremo a extremo y la empresa no puede espiar de ninguna manera los usuarios. De hecho, WhatsApp es en este aspecto tan seguro como Signal, una de las aplicaciones alternativas que han acogido estos meses los usuarios que desconfiaban de WhatsApp. Ambas usan el mismo protocolo de cifrado, que hasta ahora se ha demostrado inviolable.

La información que Facebook y sus filiales Instagram y WhatsApp chupan con avidez son las llamadas metadatos, con las que construye un perfil detallado de cada usuario, sus relaciones y sus intereses para poder mostrarle anuncios extremadamente personalizados que puede cobrar muy caros los anunciantes. Este es el negocio que hay en el trasfondo de la insistencia de Facebook para rastrear la actividad de los usuarios mediante WhatsApp y sus otras aplicaciones. Sólo el primer trimestre, la empresa facturó 26.000 millones de dólares, más del 90% en publicidad, y precisamente ahora este negocio está en peligro a sus mercados más lucrativos, como los EE.UU., por culpa de las nuevas medidas de protección de la privacidad que Apple acaba de introducir a los iPhones.

En todo caso, los cambios de WhatsApp pueden ser una excusa excelente para huir de la plataforma y el rastreo intensivo que practica. Muchos usuarios tendrán miedo a perder la comunicación con sus contactos actuales, pero sólo los hay que recordar la gran facilidad con la que los internautas adoptan servicios nuevos: si en los meses de pandemia nos hemos abocado a Zoom, Meet y Teams para hacer las mismas videollamadas que ya teníamos disponibles en Skype, por qué tiene que ser un problema pasarse a Signal oa Telegram, que son infinitamente más respetuosos con nuestros datos?

Publicado en el diari Ara
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Albert Cuesta

Periodista, analista, traductor i conferenciant especialitzat en electrònica de consum i tecnologies de la informació. És l’editor d’aquest blog, de l’edició en espanyol del butlletí Mobile World Live de la GSMA i del blog de l'Observatorio Nacional de la 5G. També col·labora al diari Ara, Catalunya Ràdio i TV3. ---------------- Periodista, analista, traductor y conferenciante especializado en electrónica de consumo y tecnologías de la información. Es el editor de este blog, de la edición en español del boletín Mobile World Live de la GSMA y del blog del Observatorio Nacional de la 5G. También colabora en el diario Ara, Catalunya Ràdio y TV3.