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Llegan los móviles que funcionan sin cobertura

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Los teléfonos móviles conectados vía satélite no son ninguna novedad. Desde finales de la década de los 90 firmas como Iridium, Thuraya e Inmarsat han dispuesto de aparatos con los que realizar y recibir llamadas en lugares remotos donde no llega ninguna línea telefónica ni hay cobertura celular. Por este motivo fueron adoptados por todo tipo de profesionales que no pueden permitirse quedar incomunicados, desde reporteros de prensa y cooperantes de ONGs en escenarios de guerra o desastres naturales hasta especuladores de bolsa, traficantes y delincuentes. Sin embargo, los teléfonos vía satélite son voluminosos, caros y se puede hacer poco más que hablar y enviar mensajes. Y es necesario pagar una cuota mensual de servicio que no está al alcance de todos.

En cambio, todo apunta a que cada vez serán más habituales los smartphones con algún tipo de conexión por satélite. Huawei y Apple han abierto comercialmente la carrera hacia la conectividad de los consumidores pasando por el espacio.

En buena parte, el fenómeno tiene su origen en la competición entre empresas privadas –casi todas de creación relativamente reciente– para situar en órbita terrestre baja (LEO) amplias constelaciones de miles de satélites capaces de proporcionar conexión a internet de banda ancha en cualquier lugar donde exista visión directa del cielo: zonas rurales, desiertos e incluso en mar abierta. Starlink, con aspiraciones de despegar más de 40.000 dispositivos, es la más conocida porque ofrece servicio comercial y también porque es propiedad del multimillonario Elon Musk. Pero también está el proyecto Kuiper –de otro potentado, Jeff Bezos– y OneWeb, rescatada de la quiebra por el estado británico y en proceso de fusión con el operador convencional francés Eutelsat. Incluso la española Hispasat, actualmente presidida por Jordi Hereu, ex alcalde de Barcelona, ​​ofrece en régimen mayorista un servicio de conexión rural doméstica a internet vía satélite.

Ahora bien, todos estos servicios están pensados ​​para conectar hogares o empresas mediante una antena de dimensiones y peso considerables –la de Starlink mide 30 x 50 cm y pesa 4 kilos– que va conectada a un enrutador o router que distribuye por wifi la conexión en los aparatos. En cambio, conectar directamente un teléfono al satélite es diferente, precisamente porque dentro de un aparato de bolsillo no cabe la antena necesaria para captar una señal de la intensidad con la que emiten los satélites actuales.

Nueva función en el iPhone

Por eso Apple ha incorporado la conectividad vía satélite a los nuevos iPhone 14 de forma relativamente modesta: se limita a la emisión de un mensaje para pedir auxilio cuando no hay disponible ninguna otra red. De hecho, la conexión al satélite no arranca hasta que una llamada al teléfono convencional de emergencias ha fracasado por falta de cobertura. En este caso, el aparato te pide escoger en una lista cerrada de opciones cuál es el problema que tienes y te indica que orientes el teléfono hacia el cielo hasta que te sobrevuele un satélite de la red Globalstar, momento en el que comienza a enviar un mensaje de texto que contiene la descripción de tu incidencia, la identidad y las coordenadas de la ubicación. A pesar de utilizar un protocolo propio que comprime el mensaje a una tercera parte, la transmisión puede tardar 15 segundos o más. Una vez recibido el mensaje, el satélite lo reenvía a una estación terrestre que le hace llegar a los servicios de emergencia de la zona, que pueden responder con alguna indicación del estilo ‘Entesos, ya venimos’.

Apple ha mostrado cómo será la nueva funcionalidad de los iPhone APPLE

Apple ofrecerá este servicio a partir de noviembre mediante acuerdo con la operadora Globalstar que prevé financiar el 95% de los costes de explotación de su red, hasta ahora deficitaria, a cambio de disponer del 85% de la capacidad total. Este detalle indica hasta qué punto Apple considera estratégico el servicio, que será gratuito para los compradores de los iPhone 14 durante los dos primeros años, pero posteriormente podrá pasar a ser de pago. Y es que disponer en todas partes de conexión, aunque sea de emergencia, resulta enormemente valioso: el Financial Times ha calculado que si solo el 1% de los propietarios de iPhone en EE.UU. pagaran 100 dólares mensuales por el servicio, Apple engordaría casi 1.500 millones su facturación anual. Ya podemos considerar, ahora sí, que la firma se ha puesto como operadora, la peor pesadilla de las telecosconvencionales.

Cabe decir que inicialmente el servicio de mensajería de emergencia sólo se ofrecerá a EEUU y Canadá, pero Apple ha confirmado al ARA que los iPhone 14 que se venden aquí incluyen también la antena y la electrónica necesarias, de por lo que es previsible una posterior ampliación de cobertura a escala mundial, dependiendo de acuerdos con más redes.

Movimientos entre los fabricantes

Acuerdos como los que se están estableciendo ya entre los operadores de satélite, tanto LEO como geoestacionarios, y los distintos implicados en la industria tradicional de telecomunicaciones. Así, un fabricante de terminales como Huawei se adelantó algunos días en Apple anunciando que su teléfono Mate 50 Pro tenía conectividad con la red estatal china Beidou. El suministrador finlandés Nokia se ha aliado con AST SpaceMobile para integrar la conexión por satélite en las redes que despliega para sus clientes, las operadoras. Entre ellas, la estadounidense AT&T prevé suplementar la cobertura celular con los satélites de One Web y su rival Verizon tiene tratos similares con Amazon. La más atrevida es T-Mobile, la filial de Deutsche Telekom en EEUU, que ha anunciado una colaboración con Starlink para ofrecer internet de banda ancha directamente a los teléfonos móviles de los abonados. Ahora bien, estos tendrán que esperar hasta el año 2024, porque antes es necesario que Starlink ponga en órbita la segunda generación de satélites, con mayor potencia de emisión. Y también que consiga una licencia para usar las bandas de frecuencia necesarias para ofrecer servicio de telefonía móvil, un aspecto en el que Apple y Globalstar ya tienen un par de años de ventaja.

Por último, cabe destacar que toda esta efervescencia de comunicaciones espaciales puede tener una derivada nostrada: el tipo y el volumen de los datos generados por el servicio de emergencia de Apple se asemejan mucho a los que transporta el servicio de conexión de sensores terrestres que ofrece la firma catalana Sateliot, propietaria del satélite LEO Enxaneta (lo que la Generalitat tiene contratado en exclusiva mientras sobrevuela territorio catalán). De modo que la firma acaba de proponer su tecnología como estándar a los organismos internacionales y ya la está ofreciendo a los fabricantes de teléfonos.

Publicado en el diari Ara
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Albert Cuesta

Periodista, analista, traductor i conferenciant especialitzat en electrònica de consum i tecnologies de la informació. És l’editor d’aquest blog, de l’edició en espanyol del butlletí Mobile World Live de la GSMA i del blog de l'Observatorio Nacional de la 5G. També col·labora al diari Ara, Catalunya Ràdio i TV3. ---------------- Periodista, analista, traductor y conferenciante especializado en electrónica de consumo y tecnologías de la información. Es el editor de este blog, de la edición en español del boletín Mobile World Live de la GSMA y del blog del Observatorio Nacional de la 5G. También colabora en el diario Ara, Catalunya Ràdio y TV3.